Ya desde las primeras horas, los bebés distinguen objetos y prefieren unos a otros. Cuando miran atentamente un objeto,
Entonces es posible comprobar que:
No es casualidad, por tanto, que los bebés prefieran mirar imágenes con características similares al rostro humano: una imagen amplia, pero llena de detalles, con muchos contrastes y líneas curvas que a menudo se mueve.
Claro que no hará nada de esto en fases de sueño, llanto o somnolencia. Sólo durante las breves etapas de "alerta tranquila". Entonces, si tenemos la suficiente paciencia, el bebé nos mirará a la cara, incluso nos seguirá con la mirada girando despacio el cuello.
Sin embargo a tan temprana edad esto es un gran esfuerzo y el bebé "desconectará" o se quedará dormido en seguida. Si bien algunos otros bebés quedan "enganchados" a la imagen sin que hasta el momento se conozca la causa.
Hay que tener en cuenta que, al nacer, los bebés son en cierto modo miopes. Ven mejor aquellos objetos situados a 25 cm de su cara. Tampoco es una casualidad que esa sea la distancia a la que habitualmente se encuentra el rostro de su madre cuando lo alimenta.
El contacto "de ojo a ojo", mirar a la cara, es un elemento fundamental en la interacción humana.
Un bebé inquieto puede tranquilizarse si algo atrae la atención de su mirada (una luz, un objeto).