La tortícolis es la tendencia a inclinar el cuello hacia un lado. Si el bebé tiene tortícolis puede manifestarse de varias formas:
Casos muy llamativos en que el bebé siempre tiene la cabeza inclinada hacia un lado y parece que no puede volverla hacia el otro lado. Si se le mantiene erguido, la cabeza cuelga hacia un lado. Poco a poco, parece que se aplana un lado de la cara y que el otro se ensancha.
Casos más leves en que sólo se percibe un ligero aplanamiento de la cabeza por uno de sus lados. El bebé tiende a dormir siempre sobre el mismo lado. Si se deja evolucionar, posiblemente llegaría a hacerse más intensa y se deformaría también la cara.
El origen último es un acortamiento de uno de los músculos del cuello: el esterno-cleido-mastoideo. Puede producirse por varios motivos:
Tras un parto algo difícil, la matrona o el obstetra tuvieron que tirar de forma algo brusca de la cabeza del bebé. Por ejemplo, si el bebé era muy grande o si se utilizó una ventosa obstétrica. A veces se detecta a los pocos días y otras veces tras varias semanas.
Por acostar al bebé siempre del mismo lado, se va estirando uno de los músculos, mientras que el del otro lado se acorta.
Algunos bebés giran la cabeza cuando regurgitan a menudo (pero esto no suele ocurrir a edad tan temprana).
En la mayoría de los casos bastará con unos ejercicios sencillos que pueden hacerse siguiendo la orientación del rehabilitador o del pediatra.
Consisten en estirar suavemente el músculo acortado y estimular que el bebé mueva por sí mismo el cuello en distintas direcciones. No suele dejar secuelas y muy rara vez puede necesitar ser operado.