Los principales cuidados que necesita el bebé en la sala de partos son:
El bebé nace mojado. Si no se le seca, puede enfriarse.
El recién nacido necesita calor. Así respirará mejor y su corazón latirá con más energía. Puede que en la sala de partos lo coloquen bajo una lámpara de calor, pero el mejor sitio es junto a su madre. Ella le dará todo el calor necesario.
El contacto con el cuerpo de la madre ayuda mejor que ninguna lámpara a regular no sólo la temperatura del bebé, sino también su respiración y su corazón. Ese contacto es además muy importante para que se empiecen a conocer madre e hijo y favorece el inicio y el mantenimiento de la lactancia materna.
El bebé puede estar envuelto en una toalla o mantita y metido en la misma cama de la madre durante el traslado a la habitación y después.
Existen varias posibilidades para asegurarse de que no haya confusiones de bebés. Los métodos de identificación más comunes son la huella digital de la madre, la huella de la mano o el pie del niño, pulseras de identificación y la recogida de sangre del cordón, entre otros.
Es de gran interés saber cuánto pesa el niño nada más nacer; ya nos dará una idea de la importancia de la pérdida de peso neonatal en los siguientes días. Normalmente los recién nacidos pierden algunos gramos durante las primeras horas porque retienen líquidos y aún no toman mucha cantidad de leche.