Es una cicatriz, un resto del cordón umbilical. El cordón umbilical, tras ser pinzado y cortado, se va secando. Al cabo de unos días (pueden ser sólo 3 o hasta 15 días o más), se cae y queda el ombligo como cicatriz.
Conviene asegurarse de que el muñón del cordón umbilical se seca y cicatriza de forma normal. Para que la pinza no moleste al bebé, se rodea el muñón umbilical por la base, entre la pinza y la piel del abdomen, con una gasa.
Es la infección del ombligo. Se produce rara vez, pero es potencialmente peligrosa. Para prevenirla se debe desinfectar bien el ombligo.
El primer signo es que éste huela mal. Si el cordón umbilical está anormalmente húmedo y huele "a podrido", consulte al pediatra.
Es normal que el ombligo sangre un poco los primeros días y también cuando se cae el cordón. Pero sólo serán algunas gotas que manchan la gasa pero no la empapan.
Un sangrado profuso (la gasa se empapa) indica trastorno de la coagulación, por lo que habrá que consultar al pediatra.
Al caerse el cordón, a veces el ombligo queda hacia fuera entre 0,5 y 1 cm. Esto se denomina "ombligo cutáneo". A lo largo del tiempo se irá metiendo hacia dentro de la piel. Sólo algunos niños siguen teniendo el ombligo hacia fuera durante algunos meses.
Otras veces, al caerse el cordón, en el fondo del ombligo queda un pequeño bulto rosado y brillante, llamado granuloma. Aplicar nitrato de plata ayudará a que se cicatrice y seque.
El nitrato de plata es inocuo. No escuece. Mancha la piel durante unos días (¡Y la ropa para siempre!).
Una hernia es un abultamiento en la piel producido por una víscera interna que se sale de su lugar habitual aprovechando alguna zona de la pared del abdomen en que ésta es más débil, como por ejemplo el ombligo o la ingle.
El ombligo, situado entre los dos músculos "rectos del abdomen", puede ser una parte débil de la pared abdominal. Es normal observar las primeras semanas un bulto cuyo centro es el ombligo.
Si se apoya un dedo en el ombligo, se percibe una especie de "ojal" por el que parece que asoman un poco las asas intestinales. Al apretar suavemente, se notará que vuelven a entrar a la cavidad abdominal.
Estas hernias pequeñas, de menos de 2 cm de ancho, tienden a cerrarse de forma espontánea. Las hernias mayores no suelen desaparecer solas, sino que tienden a crecer y necesitarán ser operadas más adelante.
Por lo general, las hernias no duelen. Sólo son dolorosas si la parte del intestino que está atrapada se inflama y no puede regresar al abdomen. En ese caso se habla de "estrangulamiento" de la hernia, que además suele producir vómitos.