Casi todos los adultos suelen sentir algo de ansiedad cuando escuchan llorar a un bebé. Sobre todo si el llanto se prolonga. Los padres y madres sienten aún más alarma ante el llanto de su propio hijo. En pocas semanas, cada madre suele ir aprendiendo los distintos tipos de llanto de su bebé y el significado que tiene en cada circunstancia. Por ejemplo, muchos bebés completamente normales suelen lloriquear un rato antes de dormirse.
El llanto es para el bebé la principal forma de comunicación. Siempre significa algo. Por lo tanto, el llanto de un bebé debe ser atendido siempre.
Los niños, al igual que los adultos, son muy diferentes en su temperamento. Algunos lloran pocas veces, y si lo hacen, resulta fácil tranquilizarles. Otros bebés, sin embargo, rompen a llorar con facilidad ante cualquier estímulo (un ruido, hambre, movimientos intestinales) y tardan más en calmarse. Por eso los psicólogos hablan de bebés "fáciles" y "difíciles".
Está demostrado de forma fehaciente que tomar al bebé en brazos cuando llora no le va a convertir en un niño malcriado (desgraciadamente es una creencia que está muy extendida en nuestra sociedad). Pero también hay que cogerle en brazos y mimarle cuando está tranquilo.
Esta dedicación de sus padres, recibir atención y cariño, contribuye de forma poderosa al desarrollo de vínculos de seguridad y confianza del bebé con sus padres, que también influirá en la calidad de sus relaciones en el futuro y en el desarrollo de una personalidad más equilibrada.
Siempre que el bebé llore se le debe atender. La mejor manera de calmarlo suele ser tomarle en brazos. El contacto físico es la medida que mejor calma a un bebé. Arrullarlo, cantar suavemente o mecerlo, también pueden ser buenos métodos para consolarlo.
Si se deja que un bebé llore "hasta que aprenda a calmarse solo", el mensaje que recibe es muy negativo, de forma que le costará más desarrollar suficiente autoestima y aprenderá que no es posible confiar en sus padres, puesto que su respuesta es impredecible.
Todos los bebés normales suelen llorar un rato al final de la tarde. Esto es lo que se suele llamar "cólicos".