Antes de nacer, el bebé no tiene horario. Se alimenta de forma continua a través de la placenta. No tiene hambre. Duerme cuando le parece y nadie lo controla.
Durante el primer mes de vida, el horario de un bebé suele ser un poco caótico y se rige básicamente por la necesidad de alimentarse. Después de saciar el hambre, el bebé se relaja y suele dormir.
Algunos bebés sí son regulares para comer y dormir, otros lo son menos. Esto depende del temperamento del bebé.
Los bebés suelen hacer entre 8 y 12 tomas de pecho las primeras 2-4 semanas de vida y las reparten de dos formas diferentes:
Ambos tipos de bebés ingieren similar cantidad de leche en total.
El ritmo interno del bebé no es fácil de modificar, y menos lograrlo enseguida. El horario de los bebés se va adaptando con respecto a dos aspectos:
Durante el primer mes, el bebé duerme aunque haya ruido a su alrededor o aunque sea pleno día. Más adelante, estos factores le influyen cada vez más.