Forma parte de la higiene diaria. Aunque el bebé no se ensucia como un niño mayor, sirve para ayudar a eliminar el sudor y las células muertas de la piel.
Además, es relajante y favorece el sueño. También favorece el contacto corporal.
Hay muchos tipos de bañeras: de plástico, plegables... Suele ser cómodo que pueda colocarse sobre una mesa o superficie elevada para no tener que agacharse.
La temperatura del agua debe estar cercana a la temperatura del cuerpo 35-37º. Es preciso asegurarse de que no quema con un termómetro o metiendo el codo.
No hace falta utilizar jabón a diario, pues reseca en exceso la piel. Sólo es necesario si está muy sucia la zona del pañal. Se pueden utilizar aceites vegetales para favorecer la elasticidad de la piel.
Se hará tantas veces como sea necesario. Se pueden utilizar pañales desechables o lavables.
Basta con utilizar agua para limpiar la zona del pañal, aunque el bebé haya hecho caca. No hace falta poner crema protectora si el bebé no tiene escoceduras. La mejor manera de prevenir las escoceduras es manteniendo la piel seca.
Las toallitas húmedas comerciales son cómodas si se está fuera de casa, pero los productos que las impregnan, en ocasiones alteran la piel del bebé.
Si la piel se enrojece, conviene dejar al bebé un par de horas sin pañal, envuelto en toallas de algodón. Si no mejora, se puede utilizar una crema protectora a base de óxido de zinc llamada también "pastas al agua".
Se deben evitar las cremas que contengan corticoides, antimicóticos y antibióticos.
Son muy frecuentes las infecciones por hongos en la zona del pañal. Con frecuencia son precedidas o acompañadas de hongos en la boca (muguett), manchitas blancas adheridas a la mucosa de la boca.
Se caracteriza porque la piel está roja, sobre todo por dentro de los pliegues de la ingle y de los muslos, y se va extendiendo cada vez más. En los bordes, entre la zona roja y la piel normal, hay pequeñas manchas redondas rojas, con el borde blanquecino. En este caso, siempre con la confirmación por el pediatra, se debe aplicar crema con antimicóticos. Es preciso tratar simultáneamente el muguett, que suele ser el origen de la infección.
Es normal que haya alguna legaña, que se puede retirar con una gasa suave empapada en agua hervida o suero fisiológico.
Cuando exista secreción abundante de color amarillo o verdoso ("conjuntivitis purulenta"), se debe desinfectar a menudo con agua hervida. Si no se resuelve espontáneamente, quizá sea necesario aplicar pomada o colirio con antibióticos.
Los bebés pequeños no suelen tener lágrimas.
Al bañar al bebé, conviene procurar que no le entre agua en los oídos. Después se secará suavemente con la punta de la toalla.
No deben emplearse los bastoncillos de algodón, pues a veces se queda el algodón dentro y puede resultar difícil de extraer. Además, el bastoncillo puede empujar la cera más al fondo del conducto auditivo en vez de sacarla.
A esta edad la boca del bebé no requiere unos cuidados especiales.
A veces se observa en el labio superior del bebé amamantado un pequeño callo que se desprende de vez en cuando. Es del tamaño de una lenteja grande. Es normal en los bebés amamantados y desaparece más adelante, sobre todo con el uso de la cuchara.
El muguett es una infección por un tipo de hongo llamado "candida albicans" que aparece en la boca. La boca del bebé reúne buenas condiciones de vida para el hongo: hay calor, humedad y restos de leche. Además, a esta edad aún no hay saliva.
El muguett consiste en unas manchitas blancas en el interior de las mejillas. Parecen pequeños cuajos de leche, pero no lo son, porque la leche se despega con facilidad y éstas no lo hacen.
El muguett recibe muy variados nombres en nuestra geografía: sapillo, hollín, ajolí...
En general no molesta al bebé, pero sí debe ser tratado para que no produzca problemas en el pecho de la madre ni en la zona del pañal del niño.
El tratamiento consiste en aplicar una solución antimicótica. También es útil frotar suavemente con agua de bicarbonato.
La infección por hongos del pecho de la madre no muestra señales externas, pero produce un dolor intenso cuando el bebé mama.
Es normal que la piel del bebé se reseque a los pocos días de nacer. Se verán unas escamas más o menos grandes por el abdomen y las piernas.
Se puede aplicar una loción hidratante o aceite corporal, después del baño.