A la hora de decorar el cuarto del futuro bebé es aconsejable plantearse la forma más eficaz de distribuir el espacio y decorar moderadamente la habitación con muebles y elementos decorativos.
No olvides que una habitación apacible ayuda a fomentar el descanso del bebé.
Estas son nuestras recomendaciones para conseguir la atmósfera perfecta en la habitación del bebé:
Trata de que el espacio sea lo más confortable y seguro. Lo ideal es que la habitación sea amplia y que no esté sobrecargada de objetos para que el bebé tenga espacio para jugar sin ningún tipo de obstáculo. Si el espacio del que dispones es pequeño, ganarás espacio utilizado sólo los muebles imprescindibles (la cuna, una cómoda-cambiador y una sillita para sentarte mientras le das las tomas) y pintando la habitación en tonos claros, que dan sensación de amplitud.
No conviene usar alfombras durante los primeros meses del bebé porque acumulan muchos ácaros que le podrían provocar alergias.
Ventila el cuarto todos los días. Si es invierno, con ventilar 5 minutos será suficiente.
La iluminación regulable es más práctica, ya que puedas adecuarla cómodamente. Además, se deben colocar cortinas para regular la luz natural que pueda entrar en la habitación. Las luces quitamiedos también son prácticas para que el bebé se sienta más tranquilo.
Cuanto más sencillo sea el mobiliario del bebé, mejor. Un baúl para sus juguetes es un elemento muy práctico que te ayudará a tener la habitación recogida y en orden.
No permitas fumar en la habitación del bebé.
Mantén una temperatura en el cuarto de unos 20 grados.
El Feng Shui es una filosofía milenaria procedente de China que asegura que la disposición de los elementos en el lugar donde vivimos y donde trabajamos influye directamente en el bienestar y el éxito de las personas.
Las palabras Feng Shui significan “viento” y “agua” y se refieren al movimiento fluido del “chi”, que es la energía que existe en todo el universo.
Esta corriente de pensamiento ancestral conlleva la evaluación y la modificación de las energías en el entorno (paisajes, luz, color, espacios, objetos, etc.) para aumentar la circulación del “chi” y potenciar la salud, las energías, la fortuna y el éxito.
Muchas de las pautas del Feng Shui, no son más que criterios basados en el sentido común. Sin embargo, otras van más allá y afirman que el ambiente en el que el niño crece es vital para que alcance el éxito, tanto en lo personal como en lo profesional.
Según esta filosofía, el orden conduce a la armonía pero el caos provoca justo el efecto contrario, por lo que una habitación desordenada no es lo más apropiado para el bebé.
Aquí tienes algunos de los consejos del Feng Shui para la habitación de tu bebé:
Evita que los muebles, libreros o estantes queden sobre la cabeza del bebé o niño al dormir, ya que esto le provocará una sensación de encierro que se reflejará en bloqueos y limitaciones para expresarse y convivir con los demás.
Es conveniente que el bebé duerma lejos de la ventana y que sus pies no apunten a la puerta de la habitación.
La madera es el material perfecto para los muebles de su cuarto, porque promueve la actividad, la concentración, la iniciativa y la creatividad.
Ventila la habitación todos los días para que fluyan las energías positivas y desaparezcan las malas influencias.
Para fomentar la relajación del bebé es aconsejable que los muebles y accesorios tengan forma redondeada y suave. Los cojines mullidos y las cortinas gruesas también aumentan la placidez.
Los colores transmiten sensaciones y según los expertos, elegir correctamente las tonalidades de la habitación del bebé ayuda a que crezcan en un ambiente de equilibrio y seguridad.
En este sentido, se recomiendan las habitaciones con un color único, en lugar de estampados o de mezclas de varios colores.
En general, lo más adecuado es utilizar tonos pastel aunque hay otras opciones que puedes contemplar:
El azul es un color muy tranquilizador. Produce mucha paz y armonía y está asociado al afecto, la amistad, la fidelidad y el amor. Es recomendable, sobre todo, en tonos claros y pastel.
El verde es el color de la esperanza. Está asociado con la naturaleza y además expresa juventud y vigor. Para la habitación del bebé es recomendable en tonos claros y suaves.
Colores que debes evitar:
El rojo es un color estimulante y pasional. Con él se expresa la ira, la agresividad, la pasión y el peligro. A pesar de que se considera un color que trae buena suerte no es aconsejable para la habitación del bebé.
El amarillo irradia mucha luz y amplía el espacio. Su luminosidad hace que las habitaciones se vean claras e intensas. No obstante, no se recomienda para habitaciones de bebés, ya que éstos suelen llorar más en habitaciones de este color.
El color negro expresa muerte, tristeza, nocturnidad, por lo que se asocia a lo oscuro y a la tristeza. A pesar de que también es el color de la elegancia por excelencia, no está recomendado para decorar las habitaciones.
El blanco representa la armonía y pureza. Con este color se asocian los sentimientos de inocencia, paz, infancia, estabilidad y calma. Sin embargo, según el Feng Shui el blanco puede evocar frialdad, así que no se recomienda para las habitaciones con niños.