Para evitar prisas y agobios cuando haya nacido el bebé te proponemos preparar la habitación unos meses antes del nacimiento. Esto es práctico además, por si la llegada del bebé se adelantase.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que, además de su dormitorio, la habitación del bebé es también el espacio en el que va a jugar, por lo que debe estar decorada y diseñada pensando en él.
Hay que intentar que su habitación sea un espacio alegre y cálido que haga que el bebé se sienta seguro. Puedes colocar móviles de diferentes formas y colores para que poco a poco vaya despertando sus sentidos, aunque debes hacerlo con moderación, ya que una habitación demasiado cargada podría sobreestimularle.
Como no siempre disponemos del espacio que desearíamos, es importante ser prácticos y empezar por comprar sólo los elementos imprescindibles y poco a poco ir añadiendo los demás complementos. Por otro lado, una vez que el bebé vaya creciendo podremos adecuar el cuarto a sus gustos y necesidades.
En cuanto a los muebles, lo mejor es comprarlos lo más funcionales posible, ya que ahorran espacio y suelen durar más tiempo. Por ejemplo, una cómoda que además sea cambiador o una cuna convertible en cama.
Además de una decoración adecuada, es fundamental que la habitación del bebé, al igual que el resto de la casa, sea completamente segura para tu bebé.
Te proponemos algunos consejos para conseguirlo: