La llegada de un bebé implica pensar en un espacio para él incluso antes de que nazca.
Cuando el bebé es un recién nacido lo más práctico para la madre es que duerma en la habitación de los padres. Durante esta etapa los bebés se despiertan frecuentemente por la noche para las tomas.
A medida que el bebé crece y se hace mayor conviene que los padres piensen en un espacio para él: un lugar donde dormir y poder jugar.
La habitación del bebé es el espacio en el que va a dormir por lo que conviene escoger una estancia tranquila de la casa. Hay que intentar que la habitación sea alegre y cálida, que haga que el bebé se sienta seguro. Puedes colocar móviles de diferentes formas y colores para que, poco a poco, sus sentidos se vayan despertando, aunque conviene hacerlo con moderación, ya que una habitación demasiado cargada podría sobreestimularle.
Los padres no siempre disponemos del espacio que desearíamos por lo que hay que ser prácticos y empezar por comprar sólo los elementos imprescindibles. Con el tiempo podemos ir añadiendo los demás complementos que necesitamos. A medida que crece el bebé podemos adecuar el cuarto a sus gustos y necesidades.
En cuanto a los muebles lo mejor es comprarlos lo más funcionales posible, ya que ahorran espacio y suelen durar más tiempo. En el mercado existen productos de puericultura que tienen doble funcionalidad, por ejemplo cómodas que son cambiadores y que se pueden convertir en bañeras para bebés.
Además de una decoración adecuada es fundamental que la habitación del bebé, al igual que el resto de la casa, sea completamente segura para tu bebé. Te proponemos algunos consejos para conseguirlo:
Suscríbete gratis a nuestros boletines:
Sorteamos 20 lotes al mes de puericultura: biberones Dr. Brown's y productos Fiocchi di Riso.
Recibirás información personalizada sobre el embarazo, el bebé y el niño.
Lee los artículos más recientes de nuestras madres colaboradoras y danos tu opinión.
Síguenos en:
