En origen, poco tenía que ver el significado de este día, con lo que hoy se celebra.
Hay que remontarse casi tres mil años atrás, cuando los pueblos celtas, esperaban la llegada de los espíritus de los muertos, de sus antepasados. Esta fecha coincidía con el final del año celta y con el otoño, que simbolizaba el paso de la muerte al renacer de la vida. Estas creencias suscitaban temor y respeto en la gente de aquella época. Surgieron todo tipo de rituales, unos como protección de los espíritus, otros de ofrendas a los antepasados. Con la llegada del Cristianismo, este tipo de rituales fue perdiendo su carácter pagano y se comenzó a celebrar el día de Todos los Santos. De hecho, el término original de la palabra inglesa Halloween, proviene de "All hallow´s eve", que significa Víspera de Todos los Santos.
Durante la Edad Media, algunos bandoleros, aprovechaban la credulidad de la población y se disfrazaban de “espíritus” para conseguir sus fines. De ahí podría venir la costumbre de disfrazarse. Hacia la mitad del siglo XIX, los emigrantes irlandeses, trasladaron la celebración celta a los Estados Unidos. Allí se festejó públicamente con un gran desfile, en Minesota, el año 1921.
El 31 de octubre, los niños recorrían las calles vecinas disfrazados, portando una calabaza vaciada con una vela dentro encendida. Llamaban de puerta en puerta pidiendo comida, el llamado “trick or treat” (que significa truco o trato), si no obtenían recompensa, había que atenerse a las consecuencias. Hoy en día los niños piden golosinas o dinero y si no les dan, responden con una broma.
A finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, la influencia del cine y la televisión norteamericanos, dio a conocer la celebración de Halloween en muchas partes del mundo. A España llegó también a través del despliegue comercial y mediático.
Los niños esperan con ilusión la llegada de la noche de Halloween, aprovechemos su entusiasmo, es una buena ocasión para festejar, disfrazarse, decorar, cocinar con ellos y contar historias de miedo.