Se denominan cólicos a episodios repetidos de llanto intenso e inconsolable de los bebés que duran entre 2-3 horas al día, más de 3 días a la semana, casi siempre al final de la tarde-noche.
Durante los mismos, el bebé realiza movimientos de flexión de las extremidades sobre el vientre, a veces ventosea y tiene el abdomen distendido y tenso.
Suelen iniciarse sobre la segunda o tercera semana de vida del bebé y habitualmente desaparecen sobre los 3 meses de edad.
El resto del día, el bebé está tranquilo y duerme a intervalos más o menos regulares.
Han sido motivo de preocupación para padres y pediatras desde hace varias décadas, especialmente en países de cultura "occidental".
Sin embargo, en los países o culturas menos "avanzados", en los que la práctica habitual es llevar a los bebés sujetos al cuerpo de forma continua, los bebés lloran muy poco y no tienen cólicos.
Muchos niños normales necesitan lloriquear un rato antes de conciliar el sueño y prácticamente todos los bebés normales suelen lloriquear un rato al final de la tarde.