A partir de los 8 meses el niño va adquiriendo cierta sensación de independencia y sus movimientos son más firmes.
Es el momento de instalar las medidas de seguridad oportunas en la vivienda, ya que el bebé gateará con rapidez en este periodo y probablemente dé sus primeros pasos.
El bebé aprende a dominar su cuerpo y a expresar emociones, comienza a sentir una especie de ansiedad ante los extraños o ante el abandono de la madre.
Comenzará a querer coger todo aquello que esté a su alcance y a jugar con todo lo que conozca.
Al final de este periodo, hacia los 12 meses de vida de los bebés, sus sentidos estarán tan desarrollados como los de un adulto.
Las diferencias entre niños de la misma edad son enormes. Cada bebé establece su desarrollo propio.
Sin embargo, hay un proceso de maduración que se cumple por igual en todos los bebés. Los padres han de contribuir a que esa maduración se lleve a cabo en óptimas condiciones.