Entre los 4 y 7 meses, el bebé madura a un ritmo vertiginoso tanto física como psíquicamente. Su crecimiento sigue siendo rápido (durante el primer año la mayoría de los bebés crece unos 25 cm), aunque parece que gana peso de forma algo más lenta.
Su cuerpo es todavía regordete, con los miembros cortos en relación al tronco y la cabeza grande en proporción al conjunto.
Además, los bebés de estas edades llaman la atención por su expresividad: su rostro, el cuerpo y las manos se mueven con clara intención de comunicarse.
Atentos siempre a la presencia de personas a su alrededor, les sonríen y llaman con gestos o ruiditos.
El bebé pasa largos ratos ensimismado con sus propias habilidades y descubrimientos; en otros momentos se dedica a las "relaciones sociales".
Los aspectos que suelen interesar más a los padres son:
Para muchas familias en esta época termina la baja laboral por maternidad, lo que plantea una cuestión importante: ¿quién cuidará del bebé?
El retorno de la madre al trabajo significa que el bebé debe ir a una guardería o que hay que contratar a una persona para que lo cuide.