Suelen estar en la parte baja de la espalda y tener forma redondeada. Puede ser una sola o varias. Pueden ser muy pequeñas o bastante grandes.
Algunos padres piensan que se deben a algún golpe durante el parto. No se conoce su origen. Las tienen más a menudo las personas de piel morena y los individuos de razas asiáticas. Lo normal es que desaparezcan a lo largo del primer año.
Son rojas y planas. Se llaman nevus flammeus porque son manchas rojizas y a veces tienen forma de llamarada. Al apretarlas, la piel toma su color normal.
Suelen verse en la parte posterior del cuello, en la frente, sobre los párpados o en el labio superior. Hay gente que los denomina "antojos". En otros lugares se les llama "la picada de la cigüeña". Tienden a desaparecer poco a poco.
También son manchas rojas algo más oscuras que se van apagando, pero persisten en el adulto, aunque son poco evidentes.
Se detectan cuando el sujeto se enfada o se pone colorado. Se localizan en los mismos sitios que las manchas de "fresa", por lo general.
NEVUS COLOR "CAFÉ CON LECHE" Y NEVUS MELÁNICOS
Son de color marrón, más claro en el primer caso y más oscuro en el segundo. También son benignos. No desaparecen. La mayoría de los niños tiene uno o dos.
En algunos casos en que haya muchos o sean muy grandes, puede tratarse de una enfermedad congénita hereditaria llamada neurofibromatosis o síndrome de von Recklinghausen.
Son manchas rojas con cierto relieve. Pueden estar presentes al nacer o no. Muchas empiezan a notarse en las primeras semanas, como una pequeña bola roja que crece y crece.
Suele alarmar mucho a las familias, pero unos cuantos meses (o años) más tarde decrecen hasta casi desaparecer. Sólo hay que vigilarlos cuando son numerosos o si se encuentran en alguna parte del cuerpo más delicada, como la cara.