A esta edad es normal que el prepucio esté cerrado y no se pueda retirar. En algunos países o culturas se practica la circuncisión sistemáticamente. Sin embargo, la gran mayoría de los niños no necesita ser circuncidado.
Tampoco parece ser necesario realizar manipulaciones sobre el prepucio para dilatarlo. Para algunos autores es incluso contraproducente porque facilita la aparición de adherencias entre el prepucio y el glande.
Los testículos se desarrollan dentro del abdomen y al final del embarazo se desplazan a la bolsa escrotal pasando por un orificio a la altura de la ingle. En algunos niños prematuros, aunque también en algunos nacidos a término, puede que no haya terminado el descenso de uno o los dos testículos hasta pasadas unas semanas después de nacer.
En las revisiones de salud el pediatra estará atento a esta circunstancia.
Se llama así a la presencia de líquido en la bolsa escrotal. Puede afectar sólo a un lado o a ambos. Se verá el escroto grande. Cuando se acerca una luz, se comprueba que el contenido es líquido porque se ve luminoso y rosado.
La mayoría de las veces desaparece por sí solo, aunque un pequeño porcentaje precisa ser operado.