Hacia los 8 meses lo normal es que se haya establecido un patrón, más o menos, regular de sueño, aunque a veces los bebés se resisten a dormir.
Duermen unas 12-13 horas en total, no de un tirón. Las distribuyen en dos (a veces más) momentos del día: por la mañana y por la tarde noche. Si usted comprende el comportamiento de su hijo con relación al modo que éste ha establecido para dormir, podrá adaptarse y conseguir descansar.
Es muy probable que los niños lloren con frecuencia durante esta etapa, antes de irse a dormir o al despertarse. Esto responde a un proceso de ansiedad que la mayoría de los bebés atraviesa a esta edad. El niño ha comenzado a independizarse de la madre y no le gusta que ésta se distancie demasiado de él. Se siente inseguro sin ella.
Hay algunas estrategias que se pueden probar para que el niño supere (en el caso de tenerla) la dificultad para conciliar el sueño. Tal vez su bebé se adapte a una de ellas y llegue a dormir con más facilidad:
Tal vez su hijo se introduzca el pulgar en la boca antes de dormirse o utilice el chupete. Esto es una práctica habitual en muchos bebés y les ayuda a tranquilizarse.
En este periodo, el sueño del bebé pasa por varias fases. Primero se dormirá de una forma profunda durante una o dos horas, luego pasará a un sueño ligero y se despertará parcialmente antes de regresar al sueño profundo. El resto de la noche la pasará alternando el sueño ligero (hasta 6 fases en una noche) con el profundo.
La mayoría de las veces no hace falta hacer nada especial si el bebé se despierta en una de estas fases de sueño ligero. Quizá sólo hablarle suave o acariciarle. Otras veces quizá necesite beber agua. Conviene ser atento pero un poco "aburrido", esto es, no favorecer el juego a esas horas.
No hay una norma de actuación única cuando el bebé se despierta, dependerá de las circunstancias. Si el bebé está enfermo, para muchos padres puede que sea más cómodo tenerle muy cerca, en su propia cama. Por una sola vez, no se malcría a un niño. Pero las enfermedades no tienen por qué ocurrir preferentemente de noche. Muchas veces ocurre que el bebé está soñando y emite ruidos. Si lo tocamos para "tranquilizarlo", lo que hacemos es despertarlo.
La paciencia es un aliado fundamental para los padres. El comportamiento del bebé no es arbitrario; es un mecanismo de defensa para combatir los temores y la inseguridad. En poco tiempo el comportamiento del niño se habrá normalizado y habrá establecido un correcto patrón de sueño.