La Ley de Igualdad está escrita pensando en el conjunto de los ciudadanos.
Según el texto, se trata de “una apuesta estratégica para el desarrollo económico de nuestro país que aumenta la calidad democrática y que supone el restablecimiento de los derechos de hombres y mujeres”.
La actual normativa reconoce el derecho a la igualdad de trato entre hombres y mujeres, mediante la erradicación de cualquier tipo de discriminación femenina, sea cual sea su circunstancia, en cualquiera de los ámbitos de la vida política, civil, laboral, económica, social y cultural.
Entre sus medidas principales se contempla:
Un permiso de paternidad de 15 días (ampliable a un mes dentro de ocho años).
Un subsidio de maternidad para las mujeres que no tengan el periodo mínimo de cotización exigido.
La liberación de pagar las cuotas a la Seguridad Social de las madres trabajadoras autónomas durante el periodo de baja.
La exención de las empresas de pagar las cuotas de la Seguridad Social de la persona que solicite la baja por maternidad o paternidad.
Una serie de medidas que favorecen la igualdad entre hombres y mujeres en la representación electoral, las políticas públicas, el sistema educativo, etc.
Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres.
Algunos datos que lo demuestran son:
La mujer española gana un 28 por ciento menos que el hombre.
Por cada hombre que abandona su puesto de trabajo por razones familiares, lo hacen 27 mujeres.
Las empresas del Ibex 35 (las más relevantes del mercado español) sólo cuentan con un 2,5 por ciento de mujeres en sus Consejos de Administración.
De cada 10 contratos temporales, 8 son ocupados por mujeres y el 78 por ciento de los contratos a tiempo parcial, también.