Para que la lactancia funcione, es importante empezarla cuanto antes tras el parto, aunque si comienza un poco más tarde no tiene por qué haber problemas.
Algunos hospitales no permiten dar el pecho a los bebés desde el primer momento, pero la mujer puede solicitarlo si lo desea.
En la actualidad existen en algunas Comunidades Autónomas los llamados Hospitales Amigos de los Niños. Pretenden facilitar que el nacimiento sea un hecho natural y, para ello, procuran que se lleve a cabo el menor número de intervenciones médicas innecesarias tanto hacia la madre como hacia el bebé. También pretenden facilitar el inicio de la lactancia materna sin interferencias.
¿CÓMO APRENDEN LOS BEBÉS A MAMAR?
Los bebés disponen de un reflejo innato de succión y jugarán con el pezón en cuanto se lo acerque la madre. Si empiezan a mamar tras el parto, los bebés se beneficiarán del calostro, la primera leche que aflora desde el momento del parto hasta cuatro días después. Se trata de un líquido de color amarillento y sabor dulce que tiene gran cantidad de proteínas y sales minerales y que les inmuniza contra las infecciones y alergias.
¿CÓMO SE DEBEN SUJETAR LOS BEBÉS?
Al principio es necesario aprender una serie de movimientos que con el tiempo se harán más fáciles. Es importante asegurarse de que el bebé llega bien al pecho y no tiene el cuello doblado, ni girado.
Recuerde que su boca debe cubrir toda la aréola, incluido el pezón. La madre puede coger el pecho por abajo con la palma de la mano. Es opcional apoyar el pulgar por encima. Si se hace, que sea suavemente. No se recomienda poner la mano "en tijera".
Si el bebé está bien cogido al pecho, es menos probable que se desarrollen grietas.
La forma de la nariz de los bebés hace que no sea necesario apartar el pecho para que respiren (sólo en algunos casos).