Los recién nacidos no logran digerir totalmente la leche de vaca hasta los 12 meses debido a su alta concentración de proteínas y minerales y a la posibilidad de causar fiebre, diarrea o enfermedades más serias al bebé. Además, la leche de vaca no contiene el hierro y la vitamina C que necesita el organismo del recién nacido.
Siempre siguiendo el consejo de su pediatra, deberá elegir el tipo de leche de fórmula más indicado en cada caso:
Es el tipo más común. La leche de vaca es transformada con el fin de hacerla más digestiva. Este tipo de leche pasa por un proceso de modificación en el que se la trata a altas temperaturas, se le añade azúcar (lactosa) y se elimina la grasa, que es sustituida por otras mejores para la salud del bebé. También se pueden adquirir con un suplemento de hierro para los bebés con esta deficiencia.
Dentro de estas fórmulas hay variedades como:
En cuanto a su presentación, existen en polvo y líquidas.
Es más habitual en Estados Unidos. Se recomienda para los bebés que no pueden digerir la lactosa, tienen alergia a la leche o bebés con la enfermedad de galactosemia (cuando los bebés no toleran la galactosa, uno de los dos azúcares que forman la lactosa de la leche).
Fabricadas especialmente para bebés con enfermedades o afecciones determinadas, bebés prematuros o con necesidades nutritivas especiales.
Por ejemplo: