13/09/2007
Cada año, los niños menores de cinco años tienen más posibilidades de mejorar su alimentación y de obtener protección contra graves enfermedades, como el paludismo o la polio. Gracias a los beneficios de la leche materna y las vacunas se ha conseguido reducir el índice de mortalidad infantil. Desde 1990, el número de muertes infantiles descendió hasta alcanzar su mínimo histórico en 9,7 millones, frente a los 13 millones registrados en 1990.
Redacción/elbebe.com
La mortalidad infantil es un grave problema que afecta a millones de niños menores de cinco años en todo el mundo. En los últimos años, la cifra se ha reducido de forma espectacular hasta alcanzar los 9,7 millones frente a los 13 millones registrados en 1990 ( algo más de 3 millones de muertes menos).
“Vivimos un momento histórico”, afirmó Ann M. Veneman, directora ejecutiva de UNICEF. “Los niveles actuales de mortalidad infantil son inferiores a todos los que se habían registrado hasta ahora. Debemos aprovechar el impulso de ese éxito en materia de salud pública para conquistar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.
Este progreso se debe a la adopción de una serie de medidas como promover la lactancia materna, intensificar campañas de vacunación o administrar suplementos de vitamina A.
Los datos señalan que las regiones que han presentado un descenso de mortalidad infantil mayor son América Latina/Caribe, Europa Central y Oriental, la Comunidad de Estados Independientes y Asia Oriental o Pacífico.
Desde 1990 hasta 2015, el objetivo de Unicef es continuar reduciendo la mortalidad infantil en dos terceras partes, y así salvar a 5,4 millones de niños más.