Maternidad: ¿cómo afecta a la relación de pareja?

pareja_con_hijos_300_1.jpgAyer mi chico me mandó un correo que voy a compartir con vosotras porque me emocionó: Lupe, eres el amor de mi vida. Pienso en ti a todas horas y quiero decirte que has hecho de mí un hombre y un padre feliz.

¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Pues supongo que como a mí, derretido. Vamos, que todavía floto entre nubes. Así que, he decidido que este fin de semana dejamos a los niños con mis padres y nos vamos a una casita rural (con jacuzzi en la habitación).

No me lo creo, he estado tan enfrascada en los niños, el trabajo y los horarios, que la verdad es que no me he dado cuenta de lo importante que es mantener la relación de pareja “viva”.

Si te dejas llevar por las cosas prácticas de lo cotidiano, cuando te das cuentas no hablas más que de la guardería, los horarios, las compras y lo que hay que hacer. Te conviertes en un “rollazo”. Eso hay que evitarlo a toda costa.

Y ¿cómo? Pues pensando que un hijo es el punto culminante del amor con tu pareja y que tiene que unir, no distanciar. No caigas en la monotonía, ni abandones el hacer planes juntos y ver a los amigos, como antes de ser padres. Esto es fundamental, no sólo por vuestra relación si no también por el sentimiento de afecto y plenitud que vais a transmitir a vuestro hijo.

Bueno, que estoy encantada, y espero que mis niños disfruten también del fin de semana con los abuelos.

En tu caso: ¿cómo piensas que afecta la maternidad a tu relación de pareja?, ¿crees que la maternidad es un elemento de unión o de distanciamiento?, ¿te has sentido culpable por hacer una escapada con tu pareja y dejar a tu hijo al cuidado de otras personas?

Autora: Ana Maqueda

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La mayoría de niños que sufre cáncer se cura

Día Internacional del Niño con Cáncer | elbebe.comEl pasado 15 de febrero se celebró el Día Internacional del Niño con Cáncer. En España, el cáncer infantil afecta a 138 niños por cada millón de menores de 15 años, según la Sociedad Española de Oncología Pediátrica. A pesar de la dureza de la enfermedad sabemos que más del 70% de los niños que padece algún tipo de cáncer se cura sin secuelas en la edad adulta. Este es, sin duda, un dato positivo que arroja grandes esperanzas para las familias españolas con niños afectados por la enfermedad.

Aunque se han producido grandes avances en el campo de la oncología pediátrica, gracias al diagnóstico precoz y también a los tratamientos cada vez más específicos, todavía queda un largo camino por recorrer. De hecho, en estos momentos la Federación Española de Padres con Niños con Cáncer (FEPNC), que desde la década de los 90 trabaja para mejorar la atención de los niños enfermos y proporcionar apoyo a las familias afectadas, está luchando para conseguir que se creen unidades específicas para los adolescentes.

La actual edad pediátrica comprende de 0 a 14 años por lo que la mayoría de chicos de 15 a 18 años recibe tratamiento en unidades destinadas a los adultos. Los adolescentes que sufren cáncer necesitan tratamientos personalizados y también relacionarse con personas de su misma edad. Por esta razón, la campaña “Queremos nuestro sitio ¡Ayúdanos a conseguirlo!”, que promueve la FEPNC, recoge firmas de apoyo para conseguir que se creen unidades de oncología específicas para esta franja de edad.

Autora: M. Abalo

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Madres españolas: añosas, responsables y con menos hijos

Maternidad. Madres añosas, responsables y con menos hijos | elbebe.comEl deseo de ser madre es un sentimiento común en la mayoría de las mujeres españolas. Sin embargo, existen una serie de factores que hacen que las mujeres seamos madres a una edad cada vez más avanzada. La media se sitúa por encima de los treinta años. Y esta circunstancia también favorece el hecho de que tengamos menos hijos de los que realmente nos gustaría.

Pero, ¿qué factores intervienen en la decisión de tener un hijo?, ¿cuándo es el momento idóneo para tenerlos?, ¿por qué lo hacemos tan tarde? El estudio “La infancia y la maternidad en España 2010″, elaborado por la marca de puericultura Chicco, sobre la actitud de la mujer española con respecto a la maternidad responde a todas estas preguntas.

En 2009, entre los meses de octubre y noviembre, se realizó una encuesta a nivel nacional a 1.000 mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. Los datos son claros: las mujeres queremos tener hijos. Más de la mitad ya somos madres y las que todavía no lo son tienen intención de hacerlo en el futuro. Excepto un curioso 13% que renuncia a la maternidad. Es decir, ni tiene ni quiere tener hijos.

Las razones principales por las que queremos tener descendencia son el hecho de sentirnos realizadas como mujer, la relevancia social que implica tener un bebé y el efecto positivo que tiene ser padres en nuestra relación de pareja.

El número ideal de hijos para los padres españoles

Para la mayoría de los españoles la “parejita” sigue siendo el número ideal de hijos frente al 13,5 % que le gustaría tener más de dos. Y si no tenemos más es, entre otras razones, por la falta de recursos económicos para educarles o la falta de tiempo para atenderles adecuadamente.

Según el informe, otros factores que influyen en esta decisión también son la falta de conciliación entre la vida laboral y familiar (asignatura pendiente en nuestro país en comparación con otros de Europa) y la perspectiva del cambio drástico de vida que implica la llegada de más hijos.

A la hora de tener un hijo valoramos el hecho de tener salud, dinero y amor. Cuando decidimos hacerlo es porque lo hemos meditado concienzudamente hasta el punto de estar en situación de asumir los gastos que implica tener un hijo hasta los dos años siguientes de su nacimiento y de su educación futura.

Ser madre implica un antes y un después en la vida

Y ¿cómo cambia nuestra vida cuando llega un bebé? Esta situación modifica nuestros valores y prioridades. Nos volvemos más responsables, más solidarias y aumenta nuestra capacidad de sacrificio y renuncia. Nuestra prioridad es el bebé. Y este hecho hace que nuestros horarios se adapten a los suyos (rutinas, horas de sueño…) y que el trabajo quede relegado a un segundo plano, es decir, ya no es tan importante.

Los abuelos ayudan en el cuidado de los nietos y aportan parte de su tiempo y experiencia en esta tarea. La relación con nuestros padres se vuelve más intensa e igualitaria. Ahora entendemos muchas de sus actitudes por lo que ser madre nos hace ser mejores hijas.

Las madres también nos volvemos más miedosas. Por ejemplo, tenemos miedo a que nuestro hijo nazca con algún problema de salud, a morir demasiado pronto o a no ser una buena madre (no saber cuidarlo, ser demasiado obsesiva…).

Un camino hacia la igualdad: el reparto de tareas

Las tareas relacionadas con el cuidado de los hijos siguen siendo esencialmente femeninas, como ya adelantábamos en el estudio sociológico realizado por elbebe.com en el año 2007. El padre empieza a implicarse cada vez más en la crianza del niño, pero todavía no lo suficiente.

Una de cada tres mujeres cuida al bebé sin ninguna ayuda de su pareja. La madre se ocupa mayoritariamente de llevarle al pediatra, vestirle, levantarse por la noche para atenderle, dormirle, bañarle o alimentarle. Y el padre se ocupa de las horas del juego, de coger al bebé en brazos, de cambiarle los pañales o llevar al niño de paseo.

En tu caso, ¿estás de acuerdo con las conclusiones del estudio?, ¿qué supone para ti la maternidad?, ¿consideras que tu pareja se implica lo suficiente en el cuidado de los hijos?

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Autora: M. Abalo

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¡La difícil tarea de encontrar un buen pediatra para el niño!

Salud infantil. La elección del pediatra para el bebé | elbebe.comY es cierto, pero no he sido consciente de ello hasta que he sido madre. La verdad es que al principio tuve muchas dudas sobre si llevar a mi hijo al pediatra de la seguridad social o al del seguro privado. Empecé por el de la seguridad social por aquello de la comodidad.

Tengo un centro de salud al lado de casa que además es nuevo y te atienden rápido y sin colas (sé que no todos son así) pero mi ilusión se vino abajo la segunda vez que fui cuando el niño tenía 15 días y la pediatra me dijo que lo mejor era hacerle una ecografía cerebral a mi hijo porque parecía que las suturas craneales estaban muy juntas. Y, claro está, la prueba podía demorarse al menos dos meses. Esa misma tarde pedí hora con un pediatra del seguro para que me diera una segunda opinión.

El pediatra del seguro, muy agradable, me tranquilizó sobre el tema y me dijo que no había motivos para sospechar que el niño tuviera nada, así que agradada por el trato y la tranquilidad seguí yendo a él. Cada vez que le toca revisión pido hora y tranquilamente me la dan para la semana siguiente.

El problema viene cuando el niño se pone malo. Sin ser nada grave, simplemente un catarro con tos y mocos tengo que ir a urgencias porque no me puede atender en la misma semana en la que llamo. Traté de hacer un cambio a otra pediatra que tengo más cerca del trabajo dado que, al llegar el invierno, las visitas de este tipo se hicieron más frecuentes. Con esta nueva pediatra también estoy contenta en el trato pero me surge el mismo problema, cuando está malito sólo tengo la posibilidad de ir a urgencias donde le tratan bien pero no es su pediatra que conoce ya su historia.

Me ha pasado incluso a veces que he ido a urgencias, me han dicho que tenía tos pero que estaba bien y que la llevara a revisión con su pediatra a los 3 o 4 días para ver la evolución y ni siquiera en estas ocasiones he conseguido una cita con su pediatra. Lo más pronto que me citaban era para dos semanas después. Así que vuelta otra vez a urgencias para el seguimiento, que no siempre lo realiza el mismo doctor y por tanto no siempre coincide el diagnóstico.

Sé que no sucede nada por llevarle a urgencias pero me da la sensación de que estoy colapsando un servicio que debe estar libre para otras cosas y, por otro lado, me pregunto: ¿Tan saturados están los pediatras para que no me puedan atender hasta pasadas dos semanas? No sé si será sólo un problema de ciudades grandes o en otros municipios funciona igual el sistema. Resulta complicado ser fiel a un profesional si no tienes la posibilidad de consultarle cuando lo necesitas.

En tu caso, ¿has tenido claro que pediatra era mejor para tu hijo?, ¿alternas las visitas al pediatra de la seguridad social con la consulta al médico privado?, ¿te ha resultado complicado elegir entre una u otra opción?, ¿qué opción crees que es mejor: pediatra privado o médico de la seguridad social?

Autora: Ainhoa Uribe

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¿Para qué sirve la ecografía en 3D en el embarazo?

el-bebe-en-imagen-3d.JPGHace muchos años poder ver imágenes de lo que ocurría dentro del vientre materno durante el embarazo era ciencia ficción. En la actualidad los nuevos equipos de ecografía son capaces de ver al futuro bebé en tres dimensiones (3D), e incluso moviéndose, en cuatro dimensiones (4D). Pero claro, como todos los avances tiene sus inconvenientes y malentendidos.

En las consultas de ecografía es frecuente escuchar preguntar a las madres: ¿me puede enseñar la cara de mi bebé?, ¿está todo bien?, con esta ecografía se verá todo, ¿verdad?. No obstante esta nueva ecografía en tres dimensiones no aporta ningún beneficio diagnóstico en términos generales. Esto es algo que no conoce la mayoría de las futuras madres, que piensan que esta tecnología es capaz de verlo todo.

El diagnóstico ecográfico de malformaciones se realiza mediante la ecografía convencional en dos dimensiones, la cual irremediablemente no es infalible, y se usa la 3D o 4D ocasionalmente para apoyar ciertos diagnósticos. Aunque esto se le repite a la madre una y otra vez, siempre le queda la sensación de que ha visto todo y que todo está bien.

Por otro lado tenemos el aspecto emocional. La sensación de ver a tu hijo mientras aún continúa en el vientre materno es una experiencia que muchas madres quieren vivir. Aunque yo me preguntaría: ¿es algo necesario?, ¿es una sensación que no se olvida?, ¿merece la pena?, ¿de verdad se parecen las imágenes al futuro recién nacido?

Desde el punto de vista del ecografista casi todos los futuros bebés son iguales a través de las imágenes 3D y 4D. Las diferencias de rasgos no son muy significativas, aunque cada madre lo perciba como único. De hecho, yo estoy convencido de que si pusiéramos las mismas imágenes a distintas madres sin saber que no están viendo a su hijo, éste se parecería irremediablemente a algún familiar suyo.

En cualquier caso, la sensación de poder ver a tu hijo antes de que nazca es algo que suele motivar y hacer feliz a los futuros padres.

¿Pensáis que esto es así? ¿no creéis que quizás esté algo sobrevalorada la ecografía en tres dimensiones? ¿tenéis experiencia al respecto? ¿mereció la pena hacérsela? ¿os hubiera gustado hacérosla a las que no tuvisteis la oportunidad?

Más información sobre las ecografías:

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