El deseo de ser madre es un sentimiento común en la mayoría de las mujeres españolas. Sin embargo, existen una serie de factores que hacen que las mujeres seamos madres a una edad cada vez más avanzada. La media se sitúa por encima de los treinta años. Y esta circunstancia también favorece el hecho de que tengamos menos hijos de los que realmente nos gustaría.
Pero, ¿qué factores intervienen en la decisión de tener un hijo?, ¿cuándo es el momento idóneo para tenerlos?, ¿por qué lo hacemos tan tarde? El estudio “La infancia y la maternidad en España 2010″, elaborado por la marca de puericultura Chicco, sobre la actitud de la mujer española con respecto a la maternidad responde a todas estas preguntas.
En 2009, entre los meses de octubre y noviembre, se realizó una encuesta a nivel nacional a 1.000 mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. Los datos son claros: las mujeres queremos tener hijos. Más de la mitad ya somos madres y las que todavía no lo son tienen intención de hacerlo en el futuro. Excepto un curioso 13% que renuncia a la maternidad. Es decir, ni tiene ni quiere tener hijos.
Las razones principales por las que queremos tener descendencia son el hecho de sentirnos realizadas como mujer, la relevancia social que implica tener un bebé y el efecto positivo que tiene ser padres en nuestra relación de pareja.
El número ideal de hijos para los padres españoles
Para la mayoría de los españoles la “parejita” sigue siendo el número ideal de hijos frente al 13,5 % que le gustaría tener más de dos. Y si no tenemos más es, entre otras razones, por la falta de recursos económicos para educarles o la falta de tiempo para atenderles adecuadamente.
Según el informe, otros factores que influyen en esta decisión también son la falta de conciliación entre la vida laboral y familiar (asignatura pendiente en nuestro país en comparación con otros de Europa) y la perspectiva del cambio drástico de vida que implica la llegada de más hijos.
A la hora de tener un hijo valoramos el hecho de tener salud, dinero y amor. Cuando decidimos hacerlo es porque lo hemos meditado concienzudamente hasta el punto de estar en situación de asumir los gastos que implica tener un hijo hasta los dos años siguientes de su nacimiento y de su educación futura.
Ser madre implica un antes y un después en la vida
Y ¿cómo cambia nuestra vida cuando llega un bebé? Esta situación modifica nuestros valores y prioridades. Nos volvemos más responsables, más solidarias y aumenta nuestra capacidad de sacrificio y renuncia. Nuestra prioridad es el bebé. Y este hecho hace que nuestros horarios se adapten a los suyos (rutinas, horas de sueño…) y que el trabajo quede relegado a un segundo plano, es decir, ya no es tan importante.
Los abuelos ayudan en el cuidado de los nietos y aportan parte de su tiempo y experiencia en esta tarea. La relación con nuestros padres se vuelve más intensa e igualitaria. Ahora entendemos muchas de sus actitudes por lo que ser madre nos hace ser mejores hijas.
Las madres también nos volvemos más miedosas. Por ejemplo, tenemos miedo a que nuestro hijo nazca con algún problema de salud, a morir demasiado pronto o a no ser una buena madre (no saber cuidarlo, ser demasiado obsesiva…).
Un camino hacia la igualdad: el reparto de tareas
Las tareas relacionadas con el cuidado de los hijos siguen siendo esencialmente femeninas, como ya adelantábamos en el estudio sociológico realizado por elbebe.com en el año 2007. El padre empieza a implicarse cada vez más en la crianza del niño, pero todavía no lo suficiente.
Una de cada tres mujeres cuida al bebé sin ninguna ayuda de su pareja. La madre se ocupa mayoritariamente de llevarle al pediatra, vestirle, levantarse por la noche para atenderle, dormirle, bañarle o alimentarle. Y el padre se ocupa de las horas del juego, de coger al bebé en brazos, de cambiarle los pañales o llevar al niño de paseo.
En tu caso, ¿estás de acuerdo con las conclusiones del estudio?, ¿qué supone para ti la maternidad?, ¿consideras que tu pareja se implica lo suficiente en el cuidado de los hijos?
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Autora: M. Abalo